Hay productos o servicios que son más difíciles de entender que el resto; desde equipos industriales o servicios de consultoría, hasta nuevas tecnologías para mejorar la seguridad en las ciudades.
Para lograr que el público objetivo comprenda la utilidad de lo nuevo que se ofrece, las marcas recurren a las historias: éstas pueden alegrar, entristecer, causar miedo o servir para reconfortar a su receptor. Pero las historias, por sobre todo, sirven para que el público se identifique con la marca y la recuerden.
Aquí presentamos un ejemplo de cómo IBM utilizó una historia muy familiar entre los citadinos para explicar el avance que representan sus sistemas en la vida cotidiana de las personas.
En Fósforo hacemos nuestro trabajo buscando que tu audiencia se identifique contigo, por más complicado que sea el servicio o producto que ofrezcas.
Para conocer más historias como ésta, dirígete al micrositio de IBM: The Smarter City.
{ 0 comentarios }






